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Poesía y Rebelión







Los primeros versos que se encuentran de alguna manera registrados en Arequipa, van acompañados con que lo que también podría ser la primera rebelión suscitada en nuestra ciudad, incluso antes que la de Tupac Amaru II; y estos son los pasquines ( Escrito anónimo, de carácter satírico y contenido político, que se fija en sitio público. DRAE).

En otro apartado podremos abarcar todo el contexto histórico, pero en este nos dedicaremos a disfrutar lo concerniente a lo poético. Extractos del libro “La rebelión de los Pasquines” de Guillermo Galdos Rodriguez.

Cuando en otros lugares de América seguíase loando al soberano peninsular, en la Ciudad Blanca se ponía por ejemplo de amor a sus súbditos al Rey de Inglaterra, contrariamente al proceder de Carlos III de España.

“Que el Rey de Inglaterra
Es amante a sus vasallos;
Al contrario el de España
Hablo del señor don Carlos”

¡En que época todavía! Cuando Inglaterra se encontraba en guerra con España…

No podía ser más viril la actitud de Arequipa que, incluso, proyectó poner en el trono a un descendiente de los Incas: Casimiro. Un valiente pasquín así lo proclamaba:

“Casimiro el Inga ¡viva!,
a quien juramos por Rey;
que es de razón y de ley
que lo que es suyo perciba.”

En Tiabaya, el 31 de diciembre de 1979 amaneció en la puerta del templo parroquial un pasquín, invocación a Jesús Nazareno, pidiéndole perdón a su imagen que ahí se venera, para degollar al Corregidor y a sus oficiales reales y acompañantes, entre quienes se encontraba el Escribano de su Majestad y Real Hacienda, D. Pedro Josef de Salazar. Decía así:

“¡Oh, poderoso Jesús,
cómo permites subsistan
a nuestra ley agresores?.

Licencia os pido mi Dios
y el perdón te lo suplico
que Sematnat degollado
con sus corchetes de estopa
los veréis en tu juzgado.

Tened vivientes por cierto
que reparto no paguéis,
y al corchete que cobrare
la cabeza le voléis,
sino la tuya paguéis”.

Mientras esto ocurría en Tiabaya, se organizaba en Arequipa el movimiento subterráneo y los cabecillas amenazaban con alterar el cotarro, advirtiendo que prepararían la subversión de tal manera que nadie se entregaría de sus nombres, ni sabría –pese a los intentos– de los proyectos “hasta que el golpe esté dado”. He aquí la décima que así lo indicaba:

“Todos hablan sin saber,
quien más calla ese lo sabe,
en lo posible no sabe
penetrar lo que ha de ser.

Mucho se vé disponer
en esta ocasión presente;
nada se sabrá, es patente,
de lo que se haya tratado,
hasta que el golpe esté dado,
inténtelo quien lo intente”.

El Pasquín: protesta de los Pueblos oprimidos.

Surge entonces la primera protesta anónima de un pueblo oprimido que no se intimidaba ante un funcionario del mismo Rey, el pasquín siguiente:

“Quito y Cochabamba se alzó
y Arequipa ¿porqué nó?

La necesidad nos obliga
a quitarle al Aduanero la vida,
y a cuantos le den abrigo.
¡Cuídado!”.

No dejaba el pasquinero autor de amenazar a los aduaneros, además:

“SEMATNAT

Vuestra cabeza guardad
y también tus compañeros,
los señores aduaneros
que sin tener charidad,
han venido a esta ciudad
de lejas tierras extrañas
 a sacarnos las entrañas
sin moverles a piedad
a todos vernos clamar”


Después de la décima anteriormente citada, viene el verso contra estos subalternos:


“También hablamos aquí
de los Oficiales Reales
que a fuerza de robar, quieren
acrecentar sus caudales,
mas tenemos por consuelo
que ya no han de robar,
pues presto hemos de cortar
el hilo de estos ladrones
haciendo a todos salones
para escarmiento de muchos”.

El reto estaba lanzado, pero sólo mediante la unión popular podría tomar cuerpo el movimiento de protesta. El autor del pasquín lo dice así:


“no os acobarden rumores,
Oh muy nobles ciudadanos
Ayudadnos con tus fuerzas
Nobles, plebeyos y ancianos”
Y advierte que sólo con la protesta común terminarían las exacciones de que eran objeto los colonos arequipeños:
“Finalmente acabarase
Todo nuestro padecer
Que hasta aquí hemos sufrido
Sólo por nuestro querer”.
El autor anónimo considera que para lograr tal objetivo se tenía que hacer un escarmiento con los “ruines e infames sayones”, culpables de la protesta colectiva:
“Porque es cierto y es verdad
Que si no hay un ejemplar
De matar a esos ladrones
Nos tiene que desnudar,
Y así nobles ciudadanos
En vuestras manos está
El que gocés sin pensión
todas vuestras posesiones
Quitándoles la vida a estos
Ruines, infames sayones”

El deseo de amedrentar al Corregidor, al Administrador de la Aduana Real y a sus Oficiales Reales había inspirado a los primeros pasquines colocados en diversos lugares de la ciudad y de campiña.

“A sus órdenes dar gracias
puede dar don Tomás Prieto,
que ellas han sido motivo
de que no lo hayamos muerto;
porque sin tan caridad
no viendo el último fin
de que trataba el pasquín
lo quitó (¡Oh gran necedad!)
viendo era medio utilísimo
de nuestra felicidad

Más también otro atrevido
que éste se arriesgue a quitar,
sólo tenga por consuelo
la vida le ha de costar.
Dos mil pesos de contado
al que a nos va a revelar
de fijo prometo dar
el señor Aduanero;
más en distinto dinero
le hemos la paga doblar

Y aunque con sigilo vaya
nuestra culpa a divulgar,
al mismísimo Aduanero
lo hemos de hacer confesar,
a rigor de los tormentos
que le tenemos que dar
para escarmiento ejemplar
de los que vienen contentos,
a llevar para su ascenso
plata a costa de robar”

Y los jueces que supiesen
quienes somos, están ciertos
que si vienen a prendernos
no alcanzan ni sacramentos
porque los muchos tormentos
que hemos hasta aquí pasado,
tanto nos han sofocado,
que por horas y momentos
esperamos muy contentos
llegue aquel día deseado”
Fueron los mestizos y los criollos quienes organizaron el movimiento valiéndose de la masa indígena, fácil de manejar, pero como directa protesta a las autoridades locales y a sólo clase de pechos:
“Quintos, repartos y aduanas
Sólo queremos quitar
Más las reales alcabalas
No repugnamos pagar”
No al Rey, sino al mal gobierno se atribuía el malestar del virreinato:
“Más decimos solo ¡viva,
Viva el gran Carlos Tercero,
Mueran sus malos secuaces
Y también su mal gobierno”

Pero este versito, aunque zalamero para Don Carlos III, no dejaba de encarar una no muy bien encubierta censura ante su indiferencia por los asuntos de la Colonia […] Tal pasquín implicaba una inteligencia de tanteo para conocer la reacción que se produciría entre quienes gozaban de la gollerías y favor real […] Ya después vendría el abierto desafío […] Por ahora, sólo bastaba indicar que la revuelta se produciría si se persistía en gravar al pueblo y a las fuerzas productivas de Arequipa y no a los zánganos. El desafío era terrible:
“Más si acaso nuestro empeño
Resultase perdedor
Tengan por cierto que sangre
Como el agua ha de correr”
El secreto de la acción tenía que ser el principal medio de lograr el desconcierto entre las autoridades. El primer paso […] era dar a conocer que los pasquines no eran obra de una sola persona, ni que estaban procediendo sin el respaldo del pueblo…:

“Quinientos setenta y siete
somos todos los citados,
los que expresamente alzados
hemos de morir matando;
varios estorbos quitando
de vidas perjudiciales,
que con ganas insaciables
solo estamos esperando
a que se publique el bando
de los más nuevos impuestos”.

El desborde de entusiasmo colectivo se hacía manifiesto a cada instante […] Pues, si el Rey era responsable de que hubieran tan malas autoridades, había que atacar al mismo Rey.
Triste día para los godos, aquel cuando apareció el primer grito de desconocimiento la autoridad de “Su Alteza Real…” y se insinuaba que Arequipa buscaría la protección de Inglaterra, dado que el soberano amaba a sus súbditos, y no así el de España.

“Hasta cuando ciudadanos
de Arequipa habéis de ser
el blanco de tantos pechos
que os imponen por el Rey?.

Hasta cuando el sufrimiento
ha de omitir el despecho
justo, como injustos pechos
que amenazan ya tan presto?

Hasta cuando finalmente
del silencio han de abusar
sin dar los debidos premios
a tu grande lealtad?

Ea!, nobles y plebeyos,
a cúanto, pues, esperamos,
que sin pérdida de tiempo
todos no nos levantemos?

Tras uno, seguirán todos,
con esfuerzo universal
y dirán que viva el Rey
y en su gobierno muera el mal.
Que el rey de Inglaterra (sic)
es amante a sus vasallos;
al contrario el de España,

hablo del señor don Carlos”

Bajo estas cuartetas, con letra menuda y en dos columnas venía está clara incitación a la revuelta:


“Aduaneros tenemos
con nuevas pensiones
que las sufran aquellos
que no tienen calzones.”.
“Con justísima razón
Cochabamba se alzó,
Quito se sublevó,
y a requipa, ¿Por qué no?”.


[…] Los anónimos eran colocados con impunidad, casi siempre por un hombre emponchado, con el sombrero caído sobre los ojos y bien encasquetado, que montaba brioso corcel negro.
[…] el pueblo arequipeño risueño, zumbón y dicharachero , quiso dar a entender mediante una sátira que podría ser cambiado un Carlos III con un Casimiro III, y que no le interesaba un gobernante español o un peruano, sino que trataba de evitar los abusos de aquel.
Y de aquí surge, además, un nuevo concepto de nacionalidad, criollos, mestizos e indios se consideraban distintos a forasteros y europeos –españoles en particular– en contraposición a ellos y a sus fuerzas, ofrecen que la “tropa peruana” los aniquilaría. Un peruano debía gozar de los suyo y no un advenedizo.
Sintomático es el pasquín:

“Zángano que a tus abejas
la miel y panal quitáis,
bien es que a tu Rey perdáis
pues a perecer las dejas.

No usando de oscuras frases,
lo que es bien de cuando en cuando,
daremos “capote” a Pando,
pandillazo a sus secuaces,
Toda la TROPA PERUANA
despechada con los pechos
trata que queden deshechos
y aniquilada la aduana.

Casimiro el Inca ¡Viva!
a quien juramos por Rey,
que es de razón y de ley
que lo que es suyo perciba”.

Los Chaperones
Al corregidor, por su parte, sólo se le ocurrió contemporizar vergonzosamente, protestando aliviar la situación de los quejosos…
Se valió de sus confidentes para reiterar al pueblo que procuraría interceder ante Pando, que gozaba de autonomía, a fin de que manejara los negocios públicos con mayor prudencia. Pero ya nadie le hacia caso.
Fue entonces cuando mediante u  pasquín se pidió a don Baltazar que solucionara el problema. Helo aquí:


“Hagamos las pases ya,
¡oh, prudente Sematnat!,
bajo la calidad
de no admitir más Aduana;
pues esta sí que es patraña.
Y así la mejor cizaña
para otra gran ladronera;
porque en apuesta moneda
no se paga a un Rey de España.

¡Viva don Carlos Tercero
y muera todo aduanero!”.
Apareció entonces la “Respuesta de Sematnat”, verso que no creemos fuera escrito por él, sino por alguno de sus allegados, aunque quizá por su encargo…
Veámosla:

“RESPUESTA DE SEMATNAT”
“Por un pasquín me han pedido
de que conceda la paz
no viéndose en mi jamás
que a nadie haya aborrecido.

Si yo he estado sentido
por los hechos que se ven,
muy cerciorados estén
que con sólo haberme hablado
todo se hubiera acabado
y lográndose por bien.

La paz la he solicitado
que es mi anhelo y mi vivir
pues que no intento afligir
no aún al más desamparado,
y así todo se ha acabado
que esto es sólo Arequipa espero
que viva con paz y amor
dando gracias al Señor,
y ¡Viva Carlos Tercero!

Solicite hablar conmigo
el autor de este pasquín
y sabremos con que fin
promete ser nuestro amigo”.

Todas estas circunstancias ponían en sobresalto a los españoles, extranjeros y criollos, pero seguían aferrados a la idea de que cualquier afán independizador de Arequipa era una maniobra criminal. Ningún verso revela mejor el pensamiento de lealtad al trono peninsular, que este octosílabo:

ROMANCE

“¿Dónde inadvertidamente
atropellas en ti mismo,
diriges tu torpe paso
por extraviados caminos?

¿Qué es esto, vulgar ignorante,
que fantástico delirio
ha manchado en un instante
la lealtad de tantos siglos?
¿Qué es esto, hacia el Regio Trono
encaminas atrevido
de tantas inobediencias
tus destemplados caprichos?

¿A su Real Aduana asestas
con pasquines repetidos
de tu avarienta pasión
los irreverentes tiros?

¿A cuyos regios mandados
debe el trono más erguido
inclinando la alta pompa
ser huella de su dominio?

Pasquines tan criminales
que en el de la Aduana he visto
aclámase la insolencia
por su Rey a CASIMIRO.

Más, Ay!, que el atrevimiento
asociado de lo inicuo
puso en obra la acechanza
que anunciaba en sus escritos”

(Evidentemente, esta es sólo la primera parte del “Romance”)

Malos momentos para los chaperones que, a pesar  de todo trataban de mantener incólume su dignidad. Pero, ante el giro que tomaban los acontecimientos optaron por guardar sus joyas y objetos de valor en los conventos. Muchas damas, vinculadas a las autoridades y funcionarios, pidieron asilo en los conventos o monasterios. Importantes personajes de la política y las Milicias se encerraron también […] (algunos) fueron amenazados de muerte y perseguidos, durante dos noches consecutivas y tuvieron que buscar refugio conventual. Calmados ya los ánimos, al concluir la revuelta, siguieron siendo perseguidos…
¡Se acabó la Aduana!
Tal el estado de ánimo del pueblo y de los chapetones al llegar el 13 de enero de 1780. En la Pila del “tuturuto”, amaneció este día el siguiente pasquín:

VIVA EL REY.

“Pandito, Torre y Camborda
son los que morirán primero,
y esto ha de ser sin remedio,
ojalá llegara la hora;
pues nos tiene ya tan llenos
que en acabando con ellos,
no contentos con los tres,
vuestro manejo al revés
pagaréis en los infiernos.

Dos limeños, ¡qué bajeza!
y un vizcaíno saramullo,
pues parece ojo de culo,
persisten en esta empresa;
¡por Dios! que no quitando esta
Aduana, que es ladronera,
será la casa primera
que con pólvora arruinemos;
pues qué comer no tenemos,
quitándolo todo a fuerza,
validos que el Rey los manda,
quienes ostentan persona,
quitándolo la corona
al disimulo y con maña.
Si sois pobres, trabajad,
dejar robo y lo galán
que a costa de tantos pobres
os queréis haceros hombres,
a nombre del Rey de España
que ignora vuestra maraña.

El Rey no puede mandar
el que quitéis las comidas,
porque quiere nuestras vidas
mejor que vuestro robar;
pues no hemos de pagar
pechos ni Aduanas que quieren,
pues no hay ley, ni Rey que ordene
destruyan a sus vasallos,
enviando unos pobres diablos
que aun respeto no merecen.

Pero cerrad esa Aduana
sin llevaros de consejos,
Camborda los dá, sabemos;
él morirá como rana;
tres días de esta semana
os señalemos de plazo,
y si no lo hacéis acaso
se os abrirán los pescuezos,
sin dejar ni aún los hueso
a golpes de nuestra rabia.

Ocurrió el Corregidor
a sosegar vuestro empeño
pero tú, rapaz limeño,
¿has sido el opositor?.
Pues te juramos por Dios
que si no cierras la puerta
interín otra órden venga
del Superior Tribunal,
no tiene para empezar
contigo nuestro furor.

Ya hubiéramos logrado
nuestros impulsos,
si el Corregidor no hace
aquel recurso.

¡Vivan los Reyes de España
que no han necesitado de Aduana!
Si nos creéis salvajes
habéis de morir;
proseguid que en la Aduana
os hemos de freir”.

Ataque a la Casa del Corregidor
[…] el entusiasmo de los curiosos agradaba al señor Corregidor. Pero las grandes satisfacciones no fueron es estos días sus constantes aliadas. A poco de practicar la entrega de los productos y artículos comisados le dieron una noticia que le quitó la sonrisa. Más de setecientos hombres estaban reunidos en Cayma resguardando un pasquín mediante el cual se anunciaba que se quitaría la vida y se quemaría la casa a todo aquel que no se4 uniera al levantamiento…
… extraña la aparición de un nuevo concepto que viene a unirse al de diferencia entre realistas y la “tropa peruana”; el de LIBERTAD.[…]
¡Libertas!. Palabra sacrílega para los leales defensores del Cesario y bonísimo Rey de España […] Pero, a la par, concepto que se estaba enraizando, como una sublime bendición de los pueblos oprimidos. ¡Libertad!, máxima aspiración…
Esto en Cayma. En la puerta de la iglesia del pueblo de San juan Bautista de la Chimba (Yanahuara), había sido fijado también otro letrerito, amenazando hasta los curas, a quienes se consideraba como enemigos, a los que debían suprimírseles las primicias. También en la Recoleta Franciscana, fue colocado un. Helo aquí.


EN NOMBRES DE DIOS TODOPODEROSO

“Sagrada Virgen María,
Amparo de desvalidos,
Refugio de pecadores
Y consuelo de afligidos,
Dadnos tu divina gracia;
Pues de veras te pedimos,
Para que, con gran victoria,
Logremos nuestros designios
Contra este Corregidor,
Contra el Portero y Cabildo
Y contra los Oficiales
Que robarnos han querido;
Y contra este Aduanero
Y alcabaleros malditos,
Pues que se ponen botones
A costa de desvalidos.

Danos a saber, señores,
Que aquí entre todos servimos
A los del pasquín pasado,
Aunque somos desvalidos.
Es muy corta compañía
Lo que aquí se ha prevenido,
Son trescientos diez y siete
Fuera de todos los indios.
Y al fin todos los hermanos,
Los paisanos y vecinos
Que queremos saber.

El día más convenido,
Que hemos de salir por Junta
A dar a todos aviso;
Esto sea muy temprano
Antes que les entre frio.
No ofrecemos otra cosa,
A nuestro Dios que es querido.
Les pido: ¡Viva su fé,
Y muera el gobierno indigno!
Y también que favorezca
A todos nuestros vecinos
Para que siempre le sirvan
Y logren el Cielo Empíreo”

Y abajo:

“¡Atención! ¡Revienten! ¡Es tiempo!. ¡Quintos, Aduanas y Pensiones a los infiernos!”

El 16 de Enero
En la madrugada del 16 el Corregidor se dirigió del Convento de la Merced a su casa, para contemplar los daños que habían causado. No quedaba nada de su pertenencia […]
Los últimos sucesos le habían hecho meditar detenidamente la situación […] Sólo le quedaba un recurso: castigar a la “insolente plebe” con el duro argumento de las armas. Españoles y criollos nobles le respaldaban […]
[…] Nobles y extranjeros fueron los primeros en hacerse presentes…
[…] Luego se dio lectura al bando que convocaba a las armas a los pobladores, y motejando de infame y traidor a todo aquel que no concurriese con sus armas a ponerse a las órdenes de su capitán para repeler la agresión esperada contra la ciudad.
Las autoridades sólo tenían confianza en la Compañía de Infantería de los Nobles y Forasteros […]
Todas las Compañías de los Regimientos de Infantería y Caballería estaban emplazadas por la tarde frente a las casas del Cabildo; pero no se tenía confianza en ellas. El recelo era fundado […]
Los capitanes fueron citados […]. Se dispuso que de las 10 Compañías de Caballería, permaneciera siempre (una de los nobles) en la Plaza. Las otras nueve cuidaran las entradas de la ciudad… sólo de ser urgentísimo pedir refuerzos a las Compañías de Infantería que aguardaban bajo los Portales.
Tal distribución se efectuó ante el anuncio de que nuevos pasquines circulaban en las parroquias de Santa Marta, San Antonio Abad, Tiabaya, Cayma, Yanahuara y aún en la de Chiguata.
Entre los más novedosos pasquines se encuentra el acróstico siguiente:

Al ver este fijado
Darás asenso a lo dicho
Usa luego de mudarte
Antes que la vida os cueste.
No encontraremos por si acaso.

Resistencia de ninguno
O que a tu favor se vá.

Registra la referida
En la que siguiendo estás,
Atingiendo a muchos pobres
La vida te ha de costar.

La vida de los Alcaldes,
Alguacil y los demás.

Vean cómo se gobiernan
I si nó así saldrán.
Dime ladrón, a que aspiras
Para dejar esta ciudad,
Toda llena de pensiones
Ello siempre morirás.

Ay! Que lastimoso día!

De los cuatro al fin será:
Es Pando y Palacios,

Camborda y Sematnat;
Otros también morirán.
Si pensaste que era ficto
Todo lo que insinuamos,
Advierte que en Arequipa
Regocijados estamos.

Esto es si pretendes
Ser perenne en esta ciudad,
Tomarás por bastimento
El fusil que adentro está.

Ve bien lo que te parece
En esta conformidad;
No tienes uno de parte
I todos en igualdad
Remitiendo afuera.

A ese vizcaíno ladrón:

Rocín griego y empachado
O de vanidad llevado.
¡Viva nuestro monarca!
Acábense los ladrones,
Reventados lo cojones.

(Esta chabacana composición forma con las letras iniciales de cada verso la frase: “Aduanero real la vida te a (sic9 de costar este venir a robar)
En el costado derecho del acróstico viene ña siguiente advertencia:

Pena de vida,
quien se arriesgase
a quitar éste
donde se fixase.

Conclusión
Lo importante de todo esto, consiste en que la Rebelión de los Pasquines fue una verdadera reacción en contra de instituciones de la época y de lo que ellas significaban para el peruano, para el arequipeño. […]
Y sin embargo, se ha dicho que Arequipa estuvo siempre sumisa a este mandatario. Falso! Que Arequipa ha sido una de las ciudades más godas de América, es indudable; pero, que ha mostrado total sumisión es un completo error…, basado en constantes repeticiones históricas […]
Todo tuvo origen en causas de índole económica. Los alcabaleros…, todos procuraban esquilmar al pueblo, y no para aumentar las rentas de la Cámara Real, sino para beneficio propio. Elocuente es el siguiente pasquín en prosa que, según dice, fue colocado en la puerta de la Iglesia de San Juan Bautista de la Chimba (Yanahuara):

“Jesús, María y José. —Invocando a Santiago, a Dios y Santa María, pido a todos los hermanos que son nuestra cuadrilla, que sin mirar atrás, sigamos la infantería que más vales morir peleando que no de necesidad maldita. Los enemigos del cuerpo son los Curas, Corregidores y Alcaldes, pues que ellos ganen la plata robando, piensan que así la ganamos, sabiendo que para conseguir dos reales, agachamos un día entero el lomo. Y así amigos, les pido que no muestren flaqueza por ningún medo, y pido que el jueves en la noche ordenemos la partida para lograr los designios que se intentan en la Liga contra los alcabaleros, aduaneros, oficiales reales y corregidores, quitándoles la vida y a los Curas la primicias— Amén”.

Y el sacerdocio se había desprestigiado enormemente, en pleno siglo de unción religiosa y de hasta misticismo, y porque tenían que confesar sus pecados los chapetones ladrones, sólo por eso, se les reservaba la vida a los curas. Así lo expresa el anónimo que sigue:

“Morirá el Corregidor
y el Receptor de la Aduana,
oficiales y escribanos,
y los hechos de su banda
¡Oh, muy nobles ciudadanos!
¡Oh, mis muy caros hermanos!
si no miráis por si propios
quién, pensáis, ha de mirar.
Sólo el Sacerdocio Estado
lo tenemos reservado,
para que absuelva las culpas
a los muchachos que han robado.
Estad prontos y advertidos
a nuestros gritos y silbos!”

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Y contra esta situación, muy propia de la Colonia, se produjo […] la Rebelión de los Pasquines, que sirvió de ejemplo a otras sublevaciones más importantes como la de José Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru II), o la de Mateo Pumacahua, varios años después.
Nota Final
Ofrecemos estos poemas de la época con algunos apuntes históricos, sobre todo para dar mayor comprensión al pasquín. Aunque tenían errores ortográficos (el libro también los comete, pero hemos querido ser fieles a lo escrito) y que algunos han sido corregidos en el libro y por Guillermo Galdos Rodriguez, otros incompletos, etc.  (así lo anota el autor en el pie de la página 62); muestran que la insurrección fue propuesta no por indios, como se quería hacer entender, sino de gente más letrada de entonces.

Paul Yasha M.L.